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NOTAS SOBRE LOS VIEJOS TIEMPOS DEL OBRERISMO LIBERTARIO EN GUIPÚZCOA Y VIZCAYA. Capítulo X. Miguel Íñiguez

22-04-2015

  

Entre fines de XIX y 1910 (fundación de la CNT) los obreros libertarios pelean por mejores condiciones laborales ¿cómo no?, pero también por una vida más libre, por eso son tan importantes las actitudes antimilitaristas (publicación por los Grupos Ácratas de Vizcaya del folleto “Antimilitarismo reivindicado” en 1905, mítines antimilitaristas), los intentos de renovación pedagógica al margen de Estado e Iglesia (la mentada Escuela Moderna dirigida por Forcada en Irún, tenazmente perseguida por la reacción), las manifestaciones antirreligiosas (bautizos, bodas y entierros al margen de las sotanas, la inscripción de recién nacidos con nombres novedosos y revolucionarios), las veladas sociológicas y libertarias (en las que se rinde tributo a los mártires de Chicago, se recitan poemas, se cantan himnos revolucionarios, se denuncian las persecuciones de Alcalá del Valle...), la creación de grupos teatrales que representan obras de formación y critican el egoísmo burgués, los intentos por atraer a la mujeres, las suscripciones en defensa de presos y represaliados,  etc.


 Es evidente que la fundación de la CNT en 1910 marca un antes y un después. Hoy todo lo anterior a la CNT nos parece primitivo, antiguo, pero sin esos precedentes no hubiera surgido la Confederación. Los cuarenta años de lucha que la anteceden habían creado una tradición, habían conformado un corpus ideológico (escuelas libres, anticlericalismo, rechazo de la política y de las jefaturas, solidaridad obrera), un modo de vida y diversión (nacimientos sin bautizos, bodas sin curas, naturismo, vegetarianismo, grupos obreros de teatro, una prensa obrera anarquista, edición de multitud de folletos y libros) y hasta familiar (ya hay quien puede contar que su padre y hasta su abuelo combatieron contra la opresión obrera y lo hicieron con argumentos y prácticas anarquistas). Sin todo eso, Salvador Seguí no hubiera podido plantearse la creación de una sociedad paralela al margen de la burguesa. Impactante fue la huelga minera de Vizcaya de agosto de 1910 (reivindicando la jornada de nueve horas), de donde la relevancia que se le otorgó en la prensa sindicalista y anarquista. Tierra y Libertad contó con al menos tres comentaristas norteños Aquilino Gómez, Vicente García (que la relacionó con la más antigua) y sobre todo Mariano López desde agosto. Ocurrió lo de siempre que la intervención del PSOE, de los políticos (Bujedo, Azcárate, Acevedo, Carretero, Mora) impidió una gran victoria. De todos modos cabía esperarlo, porque como recordó Vicente García, Perezagua (hoy concejal) y compañía, siempre, y públicamente, echaron en cara a las fuerzas de orden y burguesas que no se les agradeciera lo suficiente haber impedido que las minas cayeran en manos de los anarquistas y sus sociedades de resistencia.

Que la CNT se fundara en 1910 no significa que por arte de magia surgieran sindicatos confederales como setas primaverales. Es labor costosa y lenta, y más cuando apenas fundada es ilegalizada precisamente a cuenta de los sucesos septembrinos bilbaínos de 1911. Está claro que los obreros anarquistas siguen trabajando y actuando. Conocemos muchos nombres en 1910 y muchos más en 1911-1912, sobre todo por aparecer en listados del periódico Tierra y Libertad, unas veces en colectas a beneficio de algún compañero enfermo, otras en pro de los revolucionarios mejicanos, otras en apoyo del propio vocero anarquista y a favor de presos y víctimas de la represión. La persistencia, junto a otros nuevos, de militantes más antiguos confirma el enlace con el periodo anterior.

Destaquemos la solidaridad mostrada hacia los huelguistas presos en Huelva y Gijón que culminó con un mitin celebrado en Bilbao el nueve de abril de 1911, organizado por los grupos anarquistas Vida y Luz y presidido por Vicente Largo en el que dejaron oír su voz Pedro Zapata, Mauro y Mariano Fernández que, como era costumbre, acabó con una colecta en favor de los perseguidos. Sabemos los nombres de un  numeroso grupo de activistas: Epifanio y Jaime Adaro, Pedro Anchía, José Bardeci, Tomás Calleja, José Díaz, Matías Esturo, Manuel Antonio Fernández, Enrique Gómez, Eliseo y Jesús González, Manuel Gutiérrez, Francisco Hernández, Isidro Larena, Emilio Larrazábal, Florentino y Miguel López, Jacinto Martín, Elías Ortega, Candido Piorno, Domingo Ponceta, Constancio Romea, Benigno Ruiz, los Senarriaga (Eugenio, Luciano y Maximiliano), Luis Trasedo, Fermín Urquía, a los que debemos sumar Vicente Bao, Antonio Cascante, Dionisio Echevarría, Agustín García, Irala, Mariano Martínez, E. Moreno, Gregorio Muro, Pastor, Pierna Emilio Serrano, Teófilo Rozas y a los incombustibles Aquilino Gómez y Mariano López. El mitin pudo servir como lugar de encuentro, porque a mediados de año nace la Sociedad de Oficios Varios La Fraternal de Bilbao con Pedro Zapata como secretario, mal, muy mal recibida por los socialistas que veían resurgir el anarquismo entre los obreros. Pero los hechos desencadenados en septiembre de 1911, supusieron consejos de guerra y estancias en la cárcel de Bilbao (Francisco Zorrilla, Honorato Pérez, Pío Abia, Volney Conde, Alfredo Fernández, Sabino Moreno, Juan Romero, Manuel Pazos, Máximo de Diego, Eugenio López ) y desorganización, tal como explica el grupo Vida: a la altura de abril de 1912 se ha reconstruido tras la obligada dispersión de sus miembros. La huelga de carreteros de 1911 acarreó la huelga generan en la zona fabril, Perezagua y el conjunto de los socialistas se negaban a que los mineros la secundaran, pero secundada a su pesar, lograron del gobernador que ilegalizara las dos entidades apolíticas existentes en Baracaldo y Bilbao. Estaba claro que temían el resurgir del obrerismo de resistencia y acción directa, no menos que las autoridades y que para impedirlo echarían mano de todos los medios. Pero no era fácil impedirlo y desde 1912 aumenta la nómina de militantes conocidos tanto en Bilbao como en Baracaldo. La revolución mejicana, los sucesos de Cullera y más tarde los sucesos de Cenicero (1915) ayudaban y favorecían la fundación de grupos anarquistas (Juventud Libertaria, Los Racionalistas, Los Antimiliaristas-Los Antiautoritarios) y la acumulación de militantes:  Julio Abando, Simón Aberoza, Isidro y Rufino Aguinaga, Enrique Álvarez, Julián Aparicio, Cristóbal Arnaiz, Gerardo Calvo, Leandro Carro (años después pasado al bolchevismo), Ventura Díaz, Bernabé Fernández, Vicente Fernández, Jesús García, Manuel García, Silvano Gómez, Juan Gracia, Pascual Izquierdo, Manuel López, José Ochandino, Bruno Ortiz de Urbina, Ramón Pardo, Bernardino Pérez, Nicolás Prieto, Manuel Ramila, José del Río, Manuel Rivera, Domingo Sentín, Acisclo Villalba. A mediados de 1914 se crea el Centro Instructivo de de Bilbao, pero al año cierra sus puertas (se crea una comisión encargada de los enseres y demás formada por Joaquín Zabarain, Eleuterio Pérez, José Cavia y Gerardo Calvo).