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De las sombras a la luz. Semblanza de Juan José LUQUE ARGENTI. Por Laurencio Ibarra

22-04-2015

 

Sevilla, 22-8-1890 / Madrid, 29-8-1957. Con notable injusticia su nombre aparece casi exclusivamente para atribuirle toda la culpa en el asunto de los anarcomonárquicos (1946-1949), dándose la impresión de que Luque apareció en esos años sin que nadie lo conociese para negociar con los monárquicos. La realidad es muy otra. Miembro de una familia de la alta burguesía, estudió la carrera de ingeniero de caminos que ejerció en la administración pública. En 1924 proyectó la línea aérea entre Madrid y Lisboa y en 1925 diseñó con José Manteca el metro de Lisboa. Destinado en las Canarias dirigió las instalaciones portuarias entre junio de 1928 y noviembre de 1928 (y más tarde entre mayo de 1931 y diciembre de 1933) y mantuvo estrecha relación con la CNT de las islas (antes de ser nombrado director del puerto se le cita como “sindicalista” y se señalan sus firmes lazos con el Sindicato Tabaquero confederal). Su innegable oposición a la dictadura queda confirmada con dos hechos: fue deportado a Cabo Jubuy por negarse a apoyar a Primo de Rivera y participó en el complot de la Sanjuanada en 1926. Se presentó a las elecciones de junio de 1931 dentro de una llamada Candidatura Popular, más que nada como signo de su oposición a la monarquía, que, se ha escrito, contó con el apoyo de la Federación Obrera de Tenerife. En los años republicanos, ya ubicado en Madrid, se le cita como enlace entre la CNT peninsular y la canaria (el 23 de noviembre de 1933 representó al Sindicato Tabaquero de la CNT en negociaciones con el gobierno). Por otro lado, en los años bélicos ocupó un puesto en el Comité Nacional de CNT en Madrid y en el Comité de Defensa y, según se asegura, fue el único de sus miembros que no abandonó la ciudad ante el avance fascista; también se constata su presencia en diversos actos confederales de alto rango (en mayo y junio de 1938 en reuniones de la sección política del Comité Nacional de CNT) y su actividad al frente de la Asociación Nacional de Técnicos de España de la CNT (en abril de 1937 había representado al Sindicato Único de Técnicos de Madrid en el Pleno Nacional del ramo celebrado en Valencia). Pastor Sevilla lo considera, junto a Fermín Mateos y Orive, alma científica de la organización confederal madrileña. Terminada la contienda, en julio de 1939 fue sancionado, separado del servicio y metido en prisión (en ella contactó con Mera en 1944). Liberado, representó a Canarias en los Comités Nacionales clandestinos de CNT que encabezaron Morales, Íñigo y Marco Nadal en 1945-1946. Es a partir de 1946 cuando la ANFD y el Comité Nacional de CNT en su deseo de forzar la caída de Franco deciden entablar contactos con los monárquicos (parecía una exigencia de ingleses y americanos para retirar su apoyo a Franco) que en un principio quedaron en manos de Vicente Santamaría, para pasar luego a Luque (que se convirtió en secretario político del Comité Nacional de CNT y delegado en la ANFD) precisamente por considerarse que Santamaría había condescendido demasiado. Apresado Marco Nadal, Luque continuó como máximo delegado de CNT en la ANFD y las conversaciones con los monárquicos prosiguieron hasta que en agosto de 1948 el pretendiente (el llamado don Juan de Borbón) pactó con Franco y se alejó de los libertarios y antifranquistas en general. Más tarde Luque será enviado al exterior como delegado de la CNT clandestina. Se asentó en Madrid, agosto de 1951, vigilado por la policía, y meses más tarde fue detenido en redada policial que también alcanzó a Tierno Galván. Hombre muy culto y refinado, extraordinariamente sencillo, ha sido tildado, por todo este proceso anarcomonárquico, de presunto infiltrado, quizás agente doble, tal vez monárquico, valoraciones por lo escrito hasta aquí evidentemente falsas, todo lo más cabe pensar que, como a toda la CNT del interior, y también a socialistas y republicanos, el espejismo (que entonces no lo era) de que la caída de Franco dependía de lograr un consenso con todas las fuerzas, les llevó a creer viable algo absurdo (recuérdese que en las conversaciones con los monárquicos intervinieron Aranda, Beigbeder, duque de Alba, Gil Robles; con seguridad, demasiado para confiar). Su mujer, hasta su separación en 1930, María del Carmen Díaz Nicoli, y su compañera sentimental de 1946 a 1957, Carmen Fernández del Campo. Se ha destacado también su relación con Clemencia Hardisson en los años republicanos. Se dice que Joaquín Maurín en su obra En las Prisiones de Franco lo convirtió en Zaldívar. Escribió en CNT Marítima de Barcelona (1938).