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RESEÑANDO LIBROS DE MEMORIA HISTÓRICA (2).

06-10-2014

MATAR, PURGAR, SANAR. La represión franquista en Álava (Madrid, Tecnos, 2014) de Javier Gómez Calvo

Libro de nivel sobre el tema represivo, lo cual refiriéndose al País Vasco, es raro. En territorio en el que los nacionalistas se han fabricado una historia de su descomunal represión por Franco (que no existió), que muy intencionadamente en esos listados, tan profusamente publicados y expuestos en internet, no indican la ideología de los asesinados (para no quedar en evidencia), que se llenan la boca de antifranquismo y pontifican sobre la persecución padecida en Navarra (y los números te dicen que el PNV computa veinte fusilados y solo en el pueblecito navarro de Allo te salen más de veinte libertarios asesinados). Pues sí, en un territorio dominado, en el caso de las relaciones del franquismo y del nacionalismo, por libros lavaconciencias, vendidos como dogmas y aceptados como tales por extenso rebaño necesitado de consuelo. Más o menos como la historia miserable de la Resistencia francesa al nazi. En este ambiente un para mí desconocido Javier Gómez nos trae un libro gratificante, novedoso y que se lee como una novela galdosiana.

Es un libro bonito, bellamente escrito y beligerante. No está dispuesto a tragarse tópicos sobre la represión franquista y hace bien.

Comienza con afirmaciones que aunque nosotros ya las sabíamos (por ejemplo que las provincias vascas fueron, con mucha diferencia, las menos reprimidas por Franco), es muy conveniente recordarlas ante la vorágine de textos pagados prestos a trocar falsedades en verdades. Hay otras afirmaciones más discutibles como cuando, para demostrar que los republicanos no eran mancos, recuerda que los ejecutados por Franco en Barcelona y Madrid fueron muchos menos que los asesinados por los genéricamente denominados republicanos en esas provincias. Es un hecho objetivo, pero impugnable: una gran parte de los que sin duda hubieran acabado ante un pelotón de fusilamiento pudieron abandonar el país. Una comparación más justa hubiera sido entre los 5.000 asesinados en Madrid (1.380.000 habitantes en 1930) por los republicanos, y los 2.000 asesinados por los sublevados en La Rioja (203.000 habitantes en 1930), eligiendo dos provincias que desde el principio quedaron en manos republicanas y franquistas respectivamente.

El autor se enzarza en la polémica sobre si lo de Franco, fue holocausto, genocidido o exterminación, o no. Cree que en sentido estricto, no. Y en sentido estricto coincidimos con él. Franco no se planteó acabar con todos los que se le habían mostrado hostiles, pero es indudable que persiguió más, mucho más, a unos que a otros y que en el caso de la CNT si no fue un genocidido se le acerca. No aplicable a la totalidad de los confederales, en la época la sindicación era en la práctica obligatoria, pero sí a todos los señalados por su activismo libertario. Que lo consiguiera es otro cantar. Si la mitad de los asesinados de ideología definida en Álava (y nacidos en ella asesinados fuera de la misma) pertenecían a la CNT, significa algo. Si sobre una población en Álava de 104.000 habitantes, 40.000 en Vitoria, en 1930, la CNT que podría contar con un máximo de 2.000 afiliados suma tantos fusilados como el conjunto de los identificados de otras ideologías, significa algo.

En algún momento alude a la obra de Jesús Vicente sobre la represión en La Rioja, le reconoce sus méritos, pero el lector huele cierto retintín. No es justo. Lo primero para hablar de la historia es identificar a los actuantes y Aguirre lo hace, mejor que cualquier otro libro del tema memorialista. Precisamente lo que más se echa en falta en este “Matar, purgar, sanar” es una mayor referencia a las vidas de los grandes perjudicados (los asesinados), de la mayor parte de los cuales se dice poco más que el nombre, quedan casi en el anonimato, situación que en buena parte se pudiera haber evitado, al no ser más de dos centenares los implicados. No es justo que se hable más de las represiones de medio pelo que de las que acarrearon fusilamiento.

Son pequeñas salvedades porque el libro por muchos conceptos (quien lo lea lo comprobará) merece ser un libro de éxito y no solo entre los ciudadanos alaveses.

Laurencio Ibarra, octubre de 2014.