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NOTAS SOBRE LOS VIEJOS TIEMPOS DEL OBRERISMO LIBERTARIO EN GUIPÚZCOA Y VIZCAYA. Capítulo V. Miguel Íñiguez

08-01-2015

 

Capítulo V

A comienzos del XX el movimiento libertario obrero se ha recuperado, pero como ocurriera en los setenta y en los ochenta el poder lo teme y no ceja de perseguirlo. Se urden trampas policiales tendentes a desprestigiarlo: hay que aislarlo de los trabajadores, hay que convertirlo en terrorismo, sobre todo en Vizcaya donde por la especial concentración obrera puede surgir una segunda Barcelona. Será una obsesión para el poder gubernamental que la comarca de Bilbao no siga las directrices barcelonesas, así se explica el complot policial de la bomba de Bilbao de 1904 que lleva a la cárcel a Jenaro Alegría, Francisco Bizueco, Eleuterio Cereceda, Tomás Cortejoso, Juan Cuesta, Juan Cruz Fernández, Ricardo García, Ramón Medina, Escolástico Ordóñez, Cándido y Francisco Rodríguez, Pedro Rodríguez Conde, Aquilino Gómez, Mariano López.... Y no está de más recordar a Francisco Rodríguez, herido por los guardias forales en marzo de 1904, y a Víctor Campo, obrero anarquista muerto en las barricadas bilbaínas de 30-10-1903 durante la huelga minera.

Guillermo Fernández en octubre de 1904 mitineó en Baracaldo, acusó a los jefes de la policía de ser los autores de la colocación de la bomba en la iglesia de Santiago de Bilbao... y tuvo que escapar a Francia. La bomba apareció en el momento adecuado, 1904, cuando Bilbao volvía a coger el testigo con su Centro de Estudios Sociales y su Sociedad de Oficios Varios Los Hijos del Trabajo (a la que siguieron otras ese mismo año de canteros y carreteros) y una buena baraja de militantes: Nicanor Aguirre (del grupo anarquista Ilegalidad), Francisco de Agustín, Antonio Almudí, Arturo Alocres, Eugenio del Barrio, Faustino Bayón (miembro del grupo anarquista de Sestao Apoyo en 1904), Francisco Blanco, Nicanor Blanco, Urbano Borabia, Cristóbal Miguel (director de Nuevo Espartaco en 1905), Juan Cid, Celestino Cuartero, Cayetano Díaz, Guillermo Fernández, Ángel García (del grupo Vida, mitinero en Sestao, Bilbao y Gallarta, escritor en Tierra y Libertad), Segismundo Ferreira, Teodoro For, Víctor Gabirondo, Francisco García, Ricardo García, Ángel Gil (mitinero y escritor en El Rebelde y Tierra y Libertad), Perfecto Gómez (más tarde, 1913, en Irún integrante del grupo anarquista Los Bohemios), Francisco González, Crisanto Goñi (partícipe de la junta de la Sociedad de Carreteros), Rafael Granados (del grupo anarquista Cosmopolita, detenido cuando pretendía sacar en San Sebastián el periódico Nuevo Espartaco, 1905), Pedro Hernando, Pedro Herrera (de la junta de la Sociedad de Mosaicos y Oficios Similares de Vizcaya), Perfecto Jayo, Vicente Largo, B. Martín (ya en 1893 integrante del grupo anarquista bilbaíno La Centella), Juan Martín (mitinero, a mitad de camino entre Santander y Bilbao), Modesto Latorre (presidente de la Sociedad de Oficios Varios), Plácido Marquínez (secretario de la Sociedad de Carreteros), Luis Mateos (del grupo anarquista Librepensador), José Matute, Toribio Monedero, Félix Montes (tesorero de Los Hijos del Trabajo), Lucio Múgica (secretario de interior de la misma sociedad), Victoriano Munguí, Juan Murga (“el viejo Murga”, partícipe de la sociedad Trutel Biblioteca y en la década siguiente artífice del renacimiento de la idea en Vitoria junto a Galo Díez, miembro del grupo Los Conscientes en 1913, de la Sociedad Fraternal-Fraternidad en 1915 y refundador de CNT en 1920), Gregorio Muro (del grupo anarquista Vida), Sinforiano Navarro, José Noval, Julio Ochoa (años más tarde partícipe del grupo anarquista Sin Patria y sin hogar, en Pau), Julio Ondaro (presidente de la Sociedad de Mosaicos), Ciriaco Olazábal, Cirilo Ortega, Juan Palos, Ángel Peña (del grupo anarquista de Sestao Alba de la Humanidad, tribuno en Bilbao, 1904), Victoriano Pagarizábal (presidente de los carreteros y miembro del grupo anarquista de Sestao Alba de la Humanidad), Nicolás Pérez, el joven Pestaña (en 1904 y 1905 en la capital vizcaína forma parte como bibliotecario de la junta del CES, preside veladas libertarias, mitinea en Gallarta, se integra en la comisión de propaganda de la Sociedad de Oficios Varios Los Hijos del Trabajo en julio, da su nombre como contacto del periódico Nuevo Espartaco y sufre la represión de 1906), Juan Manuel Pierna, Juan del Río, Luis Rojas, Teófilo Rozas (años más tarde en el grupo anarquista Adelante de Bilbao), Valeriano Ruiz (mitinero y partícipe del grupo anarquista bilbaíno Juventud Libertaria en 1904), Pedro San Martín (correoso veinte años más tarde), Isidoro Sánchez (otro mosaísta), Alejandro Serrano (otro más), Antonio Tomás (secretario del CES en 1904, asiduo colaborador por más de veinte años de la prensa anarquista de toda España: Acracia, Germinal, El 1º de Mayo, El Rebelde, La Revista Blanca, Tierra y Libertad), José y Pablo Urrutia, Francisco Vargas, Antonio Vidal, Francisco Vidaurreta, Celestino Zulaica. De 1903-1905 son los periódicos El Ideal del Esclavo, El Plebeyo, El 1º de Mayo y Propaganda Comunista Anárquista, efímeros en su existencia.