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NOTAS SOBRE LOS VIEJOS TIEMPOS DEL OBRERISMO LIBERTARIO EN GUIPÚZCOA Y VIZCAYA. Capítulo IV. Miguel Íñiguez

23-12-2014

 Aquilino Gómez (del que se inserta una extensa biografía en la ya citada Enciclopedia Histórica del Anarquismo Español) es, sin duda, la gran figura de comienzos del siglo XX, eslabón entre Vicente García, que le precede, y Galo Díez, que marcará el periodo siguiente. No sabemos su lugar de nacimiento, sí la fecha, 1871. Su activismo se desarrolló en la cuenca del Nervión y tierras colindantes desde al menos 1892 hasta su muerte sobrevenida en Baracaldo el 20-10-1935. Con 21 años aparece afiliado a la Sociedad de Varios de Sestao, escribe en El Corsario de La Coruña, se integra en el grupo anarquista El Porvenir de Desierto-Baracaldo y participa, como actor, en la puesta en escena de la obra teatral El pan del pobre, obra especialmente querida y sin cesar representada por los grupos anarquistas, que siempre vieron en el teatro un vehículo eficaz de propaganda, no menos que de cultura y solaz. En 1900 representa a las sociedades de cargadores y oficios varios de Sestao en el Congreso fundacional de la FSORE y en años sucesivos interviene en la famosa gira de propaganda organizada por el vocero Tierra y Libertad, mitinea en Baracaldo, Madrid y Bilbao y, como sucedía a quienes se movían fuera de los parámetros oficiales padece reiteradamente las prisiones (1904, 1907, 1911, 1934, etc.). Además lo vemos en incontables “veladas libertarias”, actos en que junto a la ingestión de unos bocados, se recitaban poemas, se polemizaba, se escuchaban conferencias de compañeros más preparados, se cantaban himnos anarquistas...., formación, diversión, cultura conjuntamente... que no vendría mal recuperar en el actual momento. Cumple notable labor en la prensa: administrador de El Ideal del Esclavo de Sestao, director de El Látigo de Baracaldo y de El Látigo (dos periódicos distintos, que suelen confundirse, publicados en la misma ciudad, el segundo citado, el primer periódico anarquista de una cierta duracion y calidad en estas tierras), y no menor labor (partícipe del grupo baracaldés Cosmopolita) en la coordinación de los grupos anarquistas: fundador (8 de diciembre de 1912) de la Federación de Grupos Libertarios de la Región Vascongada, la primera asociación anarquista regional de España, en el tiempo, antes, sorprendentemente de que se lograra en Cataluña o Andalucía. En 1915 representó a las agrupaciones de Baracaldo, Galdames, La Arboleda y San Sebastián en el Congreso de la Paz ferrolano, arranque de la nueva CNT y de la AIT. En sus últimos años comportose como un maestro para los jóvenes militantes del sindicato confederal El Yunque de la comarca fabril.

Síntesis biográfica que pone de manifiesto su decisivo papel en el terreno de la ideología y práctica anarquistas, en el societario (transición de las sociedades de oficio a los sindicatos) y en el cultural. Si añadimos una pluma vigorosa y una notable garra en la tribuna, nos topamos con el militante obrero anarquista de la época, apto para todo: prensa, tribuna, lucha sindical, organización, afanoso de la cultura. Ese tipo de militante que, con los pies en la tierra, hizo grande y posible la utopía anarquista. Como escribía el corresponsal de Tierra y Libertad en Bilbao allá por 1906, a Aquilino  se le detenía y encarcelaba de continuo porque las autoridades daban por demostrado que se encontraba detrás de todas las actividades anarquistas y tras cualquier acción societaria de resistencia.

El comunismo libertario kropotkiniano se impone en los medios libertarios. Kropotkin insuflaba optimismo. El obrero consciente pasaba de la defensa al ataque. Se atrevía a plantear una alternativa a la sociedad dominante. Trabajar, sí, pero también formarse cultural y sociológicamente para sustituir a la sociedad burguesa. Algo más tarde Salvador Seguí hablará, como factible, de una sociedad obrera paralela a la burguesa. Junto a la Sociedad Obrera (el trabajo) se adosa un Centro de Estudios Sociales o un Centro Instructivo Obrero (la cultura), como ocurrió en Sestao (1903), Bilbao (1904, con Antonio Tomás de secretario) o Baracaldo (1904, lo encabezaban Dionisio Fernández, Modesto de Plaza, Ricardo Sanz, Luis Terán y Melecio Pascual y respondía al entrañable nombre de Amor y Libertad). Se organizan grandes mítines como el de Malatesta en Ortuella, surgen periódicos como El Combate, en los que se dirime dura, muy duramente con los socialistas, se celebran infinidad de veladas culturales. No debemos olvidar la existencia de la Escuela Laica de Sestao de 1904, regentada por Vicente García y en la que confluían republicanos, masones y anarquistas que contó con el apoyo activo de la Sociedad de Hierrros y Metales. Ni tampoco los numerosos grupos anarquistas, de algunos de los cuales conocemos los nombres: Los Nihilistas  de Erandio (con Fernando Ramos), Huelga General de Sopuerta), Germinal, Ilegalidad (con Nicanor Aguirre), Librepensador (con Luis Mateos), Vida (activísimo, con Ángel García, Muro y Francico Zabaleta), Juventud Libertaria (con Valeriano Ruiz) y Libereco, todos de Bilbao, Alba de la Humanidad (con Ángel de la Peña), Apoyo (con Faustino Bayón) y Cosmopolita (con Francisco Peceñas) de Sestao, Paso a la Revolución de Arenas-Guecho (con Sabino Rueda y José Mauriz), Mineros Rebeldes de Gallarta (con Miguel Muñoz).