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NOTAS SOBRE LOS VIEJOS TIEMPOS DEL OBRERISMO LIBERTARIO EN GUIPÚZCOA Y VIZCAYA. Capítulo III. Miguel Íñiguez

13-12-2014

 

Capítulo III

El resurgimiento del obrerismo anarquista, ya sí duradero, se da a comienzos de la década del noventa, pero no será Bilbao, sino Sestao, su estandarte....por mor de un numeroso grupo de variado origen organizado en la llamada La Unión Obrera, con sus veladas sociológicas y representaciones teatrales, con su vigor en la lucha obrera, con su oposición al clericalismo (uniones libres sin cura ni ayuntamiento, insistencia en inscribir a sus hijos, sin bautizo, con nombres del estilo de Iluminado, Cosmopolita Progreso, Bienvenida Libertaria, Parsons, Salud y Bienvenida, Armonía, Acracio, Acracio Progreso, Eliseo Sol, Aurora, Fraternidad Armonía, Electra, Palmira, que seguirán llenando los registros civiles al menos hasta 1910). No era ciertamente una sociedad obrera al uso, de adormideras, sino de resistencia y de formación ideológica y cultural.

En verdad los últimos años del XIX y los iniciales del XX son años emocionantes. El comunismo libertario kropokiniano se impone, se trata de compaginar trabajo, cultura y vida, se reivindican mejores condiciones laborales, pero también se combaten las ideas trasnochadas que impiden el progreso y se practica con contumacia la solidaridad: en 1892-1893 las páginas de muchos periódicos anarquistas se llenan de suscripciones en pro de la familia del ajusticiado Pallás y son especialmente numerosas las que proceden de Sestao, una lista casi interminable que sirve como prueba de la fuerza que había tomado la idea libertaria en estas tierras: Manuel Acebo, Manuel Aguilar, Ildefonso Aguinaga, Norberto Aguirre, Felipe Alijas, Ángel Alegría, Indalecio Alonso, Miguel Andazaga, Lisardo Antuña, Pedro Aranguren, Pedro Arechabala, Víctor Arisa, Miguel Aspe, Eustaquio Atorqui, Jerónimo Barquí, Francisco Bautista, Benigno Benra, Silverio Bilbao, Valentín Blasco, Enrique Cairos, Vicente Callejón, José Camino, Liborio Castaños, Ventura del Castillo, Andrés Castro, Tomás Castro, Aquilino Catalán, Indalecio Cautos, Sebastián Domínguez, Cruz Echevarría, Gabino Egusquiza, Daniel Fernández, Manuel García, M. Garín, Carmelo Gómez, Casimiro Greño, Felipe Gutiérrez, Laureano Gutiérrez, Rogelio Guitérrez, Juan Hormigón, Fernando Iracóniz, Pedro Jadicuerdo, Emilio Juárez, Juan Lamas, Manuel Langarica, Segundo Lapresa, M. Marañón, Juan Marate, Aureliano Martínez, Hilario Martínez, Nicanor Martínez, Ángel Mosquera, Francisco Muñoz, Francisco Núñez, Fernando Ortiz, Florencio Palacio, Manuel Ramos, Baltasar Rey, Pedro Rodríguez, Teófilo Rojas, Manuel Romero, Manuel Ruiz, Ezequiel Sainz, Victoriano Sánchez, José Santos, Elías Tejada, Bernabé Torrado, Jerónimo Torre, Melitón Ugarte, Julián Urbina, Cosme Uriarte, Daniel Val, J. Velasco, José Villamayor... Es la época del citado Vicente García y de Aquilino Gómez, la gran figura del anarquismo obrerista hasta la irrupción de Galo Díez. Pero también de Manuel Nieva, Esteban Tasende (que diez años más tarde se encarga de la tesorería del Centro de Estudios Sociales  bilbaíno), Francisco Zabaleta (una década después integrante del grupo anarquista Vida), Casiano Esquioga, Matías Esturo (activo veinte años más tarde, asiduo colaborador de la prensa anarquista: El Corsario, El Látigo, Tierra y Libertad), José Argüelles (emigrado más tarde e integrante de la famosa Sección Varia de trabajadores españoles sita en Dowlais con Vicente Garcia, Ávila Calpe, Ponciano Gracia y otros), Tomás Cortejoso (miembro del grupo anarquista Los Desheredados ya en 1893, delegado a los congresos de la FSORE de 1900 y 1901), Saturnino Diéguez, Santos Espinosa, Julián Morán (miembro del grupo anarquista Productores Libres de Sestao, 1893), Matilde Luengo, Raimundo Castro (militante en Sestao y Baracaldo desde 1893 a 1910 y después en Ferrol), Ignacio Martín (del grupo anarquista baracaldés El Porvenir junto a Aquilino Gómez), Francisco Parra, Francisco Puerta (que en 1895 inscribe un hijo con el nombre de Tierra y Libertad, y que mantenía su militancia varias décadas después en la Dowlais británica), Félix Rey, Andrés Santillana, Mariano López (burgalés de origen, sastre de oficio con residencia en la comarca de Sestao-Bilbao, en el esfuerzo al menos desde 1892, detenido en Bilbao en 1902, junto a otros anarquistas con abundante propaganda anarquista; partícipe de la excursión nacional de propaganda anarquista de 1903 y de veladas sociológicas en 1904, secretario de exterior de la Sociedad de Oficios Varios de Bilbao ese mismo año, detenido en octubre de 1904; en 1913, integrante de la comisión pro mitin Queraltó en Baracaldo, colaborador de El Látigo, La Protesta de La Línea, El Rebelde y Tierra y Libertad, hasta al menos 1916), Francisco Izurieta, Leguido, Luis Martínez, Matilde Martínez…. Y como decíamos es la época de Aquilino Gómez Pozo, del que nos ocuparemos más ampliamente en próxima entrega.