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RESEÑANDO LIBROS DE MEMORIA HISTÓRICA (1)

06-10-2014

LOS FUSILAMIENTOS DE LA ALMUDENA (Madrid, La Esfera de los libros, 2012), escrito por Manuel García Muñoz.

Pertenece al grupo de los libros que compras esperando mucho y, leído, permanece un recuerdo agridulce.

Comienza reconociendo tanto la deuda con Mirta Núñez y Antonio Rojas, como señalando el déficit de los mismos: poco más que una lista de nombres con su fecha de ejecución. Sacarlos del anominato, enriquecer los nombres con fechas, lugares y profesiones, es el objetivo de García Muñoz. Lo alcanza en muy buena parte. Sin embargo hay un punto en el que las sombras superan a las luces. Nos referimos a la adscripción ideológica de los ejecutados.

Es de agradecer, obviamente, que un cierto número de ejecutados hayan sido identificados ideológicamente, pero son una cifra reducida y con tan escaso catálogo no es justo extraer consecuencias radicales como la que sigue:

"En cuanto a la militancia, el número de afiliados al Partido Comunista que aparecen como fusilados supera por amplia mayoría al resto de los partidos. Si a ellos sumamos los miembros de sus juventudes, JSU (comunistas), la distancia se dispara"

Da tres razones, de las que interesa especialmente la tercera:

"porque el Partido Comunista y sus juventudes fueron los únicos que, una vez terminada la guerra, continuaron sus actividades clandestinas con el objetivo de derrocar a los vencedores"

Y remata "Detrás de los comunistas aparece un grupo numeroso de afiliados al Partido Socialista", a la CNT y a la UGT. Y a mucha distancia, los partidos republicanos..."

Ya decimos que arriesga mucho cuando los identificados ideológicamente no llegan al veinte por ciento y cuando reconoce que ha contado con un listado proporcionado por Izquierda Unida con militantes del PC y JSU. Si hubiera contado con otros listados (por ejemplo con el de nuestra sangreanarquista) además de aumentar el porcentaje de identificados, hubiera crecido muy, pero que muy considerablemente, el de anarquistas, en muchas docenas.

Si por ejemplo, hubiera interpretado que "CNT, FAI, JJLL y Ateneos" forman parte del mismo invento (el movimiento libertario) y hubiera repartido el mundo ideológico (que es como en realidad fue) en comunistas, socialistas, republicanos y libertarios, el resultado hubiera sido muy otro. ¿Dónde ha metido a los afectos a los Ateneos Libertarios? ¿Los ha computado como de CNT? Extraña que no acompañen la siglas CNT, JJLL, FAI a militantes harto reconocidos como tales, de los que en ocasiones aporta bastantes datos, pero no su pertenencia a CNT.

El argumento de que la mayoría de los fusilados fueran comunistas "porque el Partido Comunista y sus juventudes fueron los únicos que, una vez terminada la guerra, continuaron sus actividades clandestinas con el objetivo de derrocar a los vencedores" es un argumento tan poco consistente que no es argumento porque la mayoría de los ejecutados no lo fueron por actividades postbélicas sino por su militancia en el periodo republicano (1931-1939).

Añadamos que escribir que los comunistas fueron los únicos que se movieron en la clandestinidad cuando el periodo del que se habla va de 1939 a 1944, demuestra notable desconocimiento de lo ocurrido.

En suma, un libro al que hay que agradecer que haya precisado subido número de referencias interesantes, pero que se ha extralimitado a la hora de las conclusiones, de modo relevante en lo referido a la ubicación ideológica de los ejecutados.

Con todo de calidad muy por encima de la media de los muchos libros que vienen siendo publicados sobre la represión franquista.

Laurencio Ibarra, septiembre de 2014.